Plaza Concordia ocupa alrededor de mil metros cuadrados en La Candelaria, el centro histórico de Bogotá. Antes de la intervención, el deterioro, las barreras y la falta de actividad fuera del horario escolar y comercial limitaban su uso.

AR-AR, Martínez Arquitectura y Paisaje y María Paula González Bozzi sustituyeron una suma de bordes por una plataforma continua.

Graderíos, planos inclinados y muros bajos producen lugares para sentarse, observar y cruzar. La accesibilidad universal deja de resolverse con una rampa añadida y pasa a formar parte de la geometría general.

El hormigón de tonos terracota y rojo aproxima la nueva superficie al lenguaje material del entorno. Pavimentos permeables, vegetación y árboles ayudan a gestionar agua y sombra.

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La intervención no llena la plaza con un programa fijo. Construye diferencias de altura y apoyo para que escuela, comercio, vecindario y visitantes puedan ocuparla de maneras cambiantes.

El dato. el proyecto transforma una superficie aproximada de mil metros cuadrados mediante continuidad topográfica, materiales locales y vegetación. Su rendimiento social dependerá del uso y cuidado cotidianos.

La pregunta

¿Puede una plaza producir encuentro sin programarlo todo?

Sí. La arquitectura puede ofrecer bordes, sombra, visibilidad y recorridos accesibles. El encuentro aparece cuando esas condiciones admiten usos imprevistos en lugar de imponer una única actividad.