Bernardo Paz tiene 76 años y la sensación de que no dispone de otros veinticinco para repetir Inhotim. Por eso su segundo gran museo al aire libre está creciendo a una velocidad poco habitual para un proyecto cultural de esta escala.
El Museu Bernardo Paz se desarrolla cerca de Brumadinho, a aproximadamente una hora de Belo Horizonte y junto al territorio de Inhotim. Paz entregó aquel primer museo a nuevos administradores en 2022: unas 500 obras, 23 galerías y un paisaje construido durante un cuarto de siglo.
Ahora vuelve a empezar sobre un territorio de alrededor de 140 hectáreas. Desde diciembre de 2024, el equipo ha plantado unos 15.000 árboles procedentes de distintos lugares de América Latina.
Los primeros espacios expositivos deberían albergar obras de artistas como Michael Heizer, Anna Maria Maiolino, Sonia Gomes, Sandra Gamarra y Giuseppe Penone. La ambición final incluye más de cuarenta pabellones, además de hotel, viviendas, biblioteca, centro cultural y banco de semillas.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Sin embargo, todavía no existe un plan general completamente cerrado. Paz decide la posición de los edificios sobre el terreno y modifica con frecuencia sus ideas. Su hija Sofia funciona como intermediaria entre esa visión cambiante y los equipos que deben transformarla en planos, estructuras, presupuestos y obras ejecutables.
La recepción, desarrollada por Maria Paz y PMCKM Architects, resume esta manera de trabajar. En lugar de competir con los árboles, concentra instalaciones en un núcleo central y abre los cuatro lados. Más que una caja climatizada, será una gran cubierta para recibir personas.
La arquitectura no pretende convertirse en protagonista. Los pabellones se conciben para que la vegetación los alcance, los envuelva y reduzca progresivamente su presencia visual. El edificio funciona como soporte; el museo es el recorrido entre arte, suelo, agua y bosque.
La velocidad introduce una tensión importante. Construir deprisa no significa únicamente producir planos con mayor rapidez. Es necesario conocer la capacidad portante, las redes y el comportamiento del agua antes de fijar cada pieza.
El equipo está cartografiando esas condiciones para evitar problemas como los encontrados en Inhotim, donde el subsuelo retrasó durante dos años el pabellón de Yayoi Kusama. Esa preparación invisible puede permitir flexibilidad sin convertir cada cambio en una improvisación costosa.
Brumadinho continúa marcado por la rotura de una presa de residuos mineros de Vale, que mató a 270 personas en 2019. La presencia de otro gran proyecto cultural promovido por un antiguo empresario minero obliga a preguntar qué relación tendrá realmente con la población vecina.
La primera respuesta será Casa Comun, un pequeño centro comunitario impulsado por la arquitecta Sol Camacho y su estudio Raddar. En lugar de levantar un icono, adaptará una construcción existente de diez por diez metros dentro del municipio.
El programa se define mediante conversaciones con habitantes. Entre las peticiones aparecen un laboratorio informático, una sala de lectura, actividades deportivas y residencias temporales para artistas. Su apertura está prevista para abril de 2027.
Casa Comun trabaja con un tiempo opuesto al del museo: primero escucha, después programa y finalmente transforma el espacio. El gran paisaje avanza con árboles, maquinaria y estructuras; la pequeña casa intenta construir confianza antes de construir arquitectura.
El dato. el paisaje ya está en construcción, varios pabellones están en desarrollo y Casa Comun cuenta con una fecha prevista. El número final de edificios y buena parte del programa continúan siendo una ambición, no una obra confirmada.
¿Puede un museo dirigido por la voluntad de una sola persona convertirse realmente en un proyecto colectivo?
Casa Comun puede abrir una relación distinta con Brumadinho, pero solo será participación real si la comunidad influye en decisiones y recursos. Plantar un bosque produce paisaje; construir una institución compartida exige distribuir capacidad de decisión.
