La Fondation Beyeler inició la apertura gradual de su ampliación en Riehen, cerca de Basilea, diseñada por Peter Zumthor. El conjunto suma el Wyss Museum, el Ammann Pavilion y el Erlen Torhaus, además de restaurar construcciones históricas y ampliar el parque.

El nuevo Wyss Museum aporta aproximadamente 1.500 m² de superficie expositiva. En lugar de competir con el edificio de Renzo Piano, la propuesta establece otra relación entre salas, paisaje y recorrido.

Zumthor utiliza piedra caliza del Jura y una expresión material contenida para vincular las piezas nuevas con el carácter del lugar. La masa y el espesor construyen una atmósfera silenciosa, mientras las aperturas sitúan el jardín como referencia constante.

El Ammann Pavilion funciona como centro social para actos y encuentros públicos. El programa reconoce que un museo contemporáneo no se agota en la secuencia de galerías y necesita espacios donde permanecer sin una ruta curatorial obligatoria.

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El Erlen Torhaus organiza la llegada y ayuda a coser los límites del recinto. Una pasarela delicada atraviesa un estanque y convierte el paso entre edificios en una experiencia de paisaje.

En cifras, el parque crece hasta casi 10.000 m² con vegetación nativa y nuevas láminas de agua. La operación abre zonas que antes eran privadas y amplía la institución sin concentrar todo el volumen en una sola pieza.

La clave está en el conjunto. Tres edificios menores permiten distribuir funciones y conservar distancias, árboles y visuales que habrían sido difíciles de mantener con una ampliación monolítica.

La intervención también reutiliza estructuras históricas como la Orangerie. Ese trabajo evita que la expansión se lea como un borrado y hace que distintas épocas compartan el mismo recinto.

Por qué importa. los grandes museos suelen medir su crecimiento por metros de galería. Aquí el espacio exterior, los accesos y la vida pública reciben una inversión comparable a la del interior.

La apertura por etapas permitirá ajustar operación, programación y mantenimiento antes de que todo el complejo funcione a plena capacidad. También hará visible cómo se comporta la relación entre visitantes, vegetación y agua durante las estaciones.

La ampliación no promete neutralidad. La materialidad de Zumthor tiene una presencia fuerte, pero busca que esa intensidad se descubra lentamente, al caminar y cambiar de luz.

El resultado propone una institución menos concentrada en el objeto y más extendida sobre el terreno. Su éxito dependerá de que el parque siga siendo un recurso público y no solo el marco escénico de un museo mayor.