El Vaticano prepara en Santa Maria di Galeria una instalación agrivoltaica de entre 80 y 90 MW. El emplazamiento alberga infraestructuras de Radio Vaticana y campos que continuarían cultivándose bajo los paneles.

La inversión estimada alcanza 100 millones de euros. La electricidad serviría a la Ciudad del Vaticano y a la emisora, con la posibilidad de entregar excedentes a la red italiana.

Elevar paneles sobre cultivos intenta evitar que energía y agricultura compitan por cada metro cuadrado. La sección debe decidir alturas, sombras, accesos agrícolas, drenaje y mantenimiento.

El rendimiento no se mide solo en megavatios. También importan productividad del suelo, biodiversidad, agua, visibilidad desde el territorio y condiciones laborales de quienes cultivan.

PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_
01 / 02

La construcción duraría entre 18 y 24 meses una vez obtenidos los permisos. Ese calendario sigue condicionado por autorizaciones y por el diseño definitivo.

Una instalación de esta escala transforma el paisaje aunque los paneles sean desmontables. Caminos, subestaciones, vallados y líneas eléctricas pueden producir una huella mayor que la superficie brillante visible desde lejos.

El proyecto será una prueba para la agrivoltaica institucional: integrar dos sistemas productivos sin reducir la agricultura a argumento visual alrededor de una planta convencional.

El dato. Reuters informó del plan el 22 de agosto a partir de fuentes próximas al proyecto. No existe todavía una obra terminada; por eso la portada es documental y no utiliza imágenes de otra planta solar.

La pregunta

¿Qué hace que una planta solar sea realmente agrivoltaica?

Que la agricultura continúe siendo viable y medible después de instalar los paneles. Altura, luz, agua, maquinaria y contratos deben diseñarse para dos producciones simultáneas, no para una cubierta energética con cultivo residual.