Desde comienzos de los años noventa, USINA CTAH trabaja con movimientos de vivienda en el diseño y construcción de barrios, equipamientos y espacios productivos. El colectivo ha acompañado más de 5.000 viviendas, además de escuelas, guarderías y centros comunitarios.
COPROMO, en Osasco, cuestiona la idea de que la ayuda mutua solo sirve para pequeñas intervenciones. El conjunto suma 1.000 departamentos en cincuenta bloques construidos durante ocho años con muros portantes de bloques cerámicos.
La participación no se limita a votar una planta. Familias y equipos distribuyen obra, compras, alimentación, cuidado infantil, administración y control de recursos; arquitectos e ingenieros aportan asistencia técnica y convierten decisiones colectivas en documentos construibles.
El modelo también revela sus exigencias: tiempo, formación, coordinación y una estructura pública capaz de financiar suelo y materiales. Presentarlo como trabajo voluntario barato ocultaría precisamente la organización que hace posible su escala.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Para la profesión, USINA amplía el papel del proyecto. Dibujar sigue siendo necesario, pero también lo son traducir conocimiento, construir acuerdos y diseñar procesos en los que usuarios y técnicos compartan responsabilidad.
