Faro Santander abre al público este 8 de septiembre, un día después de su inauguración institucional. El proyecto ocupa el Edificio Pereda, antigua sede del banco frente a la bahía, y culmina cinco años de obra dirigidos por David Chipperfield Architects con IDOM y Ferrovial.
La intervención distribuye más de 10.000 m² en diez niveles. Cerca de 3.000 m² se destinan a galerías en cinco plantas; los niveles superiores incorporan cafetería, restaurante y terrazas, mientras el auditorio y las instalaciones se alojan bajo rasante.
El gesto decisivo ocurre en el gran arco que históricamente permitía el paso de una calle entre las dos partes del edificio. Su vacío se convierte ahora en vestíbulo y eje de orientación: una escalera helicoidal de hormigón inicia una secuencia vertical visible desde el acceso y conecta las salas.
La obra no intenta igualar todas las capas del inmueble. Piedra, madera y elementos históricos conservados conviven con estructuras ligeras de acero y superficies contemporáneas, haciendo legible qué pertenece a cada momento.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Para Santander, la apertura suma una pieza cultural al frente marítimo sin consumir otra parcela. Para la profesión, el caso plantea una pregunta más amplia: cómo convertir una arquitectura corporativa y monumental en un lugar que la ciudadanía pueda atravesar, reconocer y usar todos los días.
¿Qué convierte esta rehabilitación en una operación urbana y no solo museística?
La decisión de abrir circulaciones, activar el arco, llevar usos públicos a la cubierta y volver accesible una sede antes cerrada. El valor no está únicamente en las salas, sino en cómo el edificio vuelve a relacionar ciudad, bahía y vida cotidiana.
