La ampliación del Beaty Biodiversity Centre de la Universidad de British Columbia partió de una dificultad sencilla: casi no quedaba sitio libre.
Public Architecture + Design tuvo que trabajar alrededor de árboles maduros, infraestructura energética, paisajes docentes, circulaciones y niveles subterráneos existentes. También debía considerar la custodia territorial de la Nación Musqueam.
El proceso necesitó más de cuarenta talleres con equipos universitarios, científicos, operadores, responsables de movilidad y representantes territoriales.
El nuevo volumen organiza oficinas al este, apoyo en el centro y laboratorios orientados hacia Main Mall. Los depósitos que no necesitan luz se sitúan en profundidad, mientras un patio excavado introduce iluminación en áreas antes completamente artificiales.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Los ejemplares más sensibles quedan bajo la masa de la torre, donde obtienen mayor estabilidad y protección.
La ampliación reutilizó los once árboles retirados durante la obra como pavimento y elementos de los recorridos del patio. En 2025 se plantó además un jardín para polinizadores.
La medida no compensa automáticamente la tala, pero evita que toda la materia extraída abandone el proyecto como residuo.
El dato. UBC ha completado una ampliación de 4.428 m² después de coordinar durante más de cuarenta talleres su relación con árboles, redes, movilidad, colecciones científicas y custodia territorial.
¿Preservar biodiversidad significa no tocar el lugar o aprender a intervenir sin tratar lo existente como obstáculo?
En un campus activo, la ausencia total de cambio no siempre es posible. La responsabilidad está en comparar alternativas, proteger sistemas vulnerables y mantener las relaciones que permiten que el paisaje continúe funcionando.

