S+S Architects renovó en Bangkok una vivienda familiar de 831 metros cuadrados construida hace más de 29 años. El encargo pedía aumentar de forma considerable la superficie útil, pero conservar la relación con un jardín maduro y respetar una dinámica doméstica en la que padres, hijo e hija valoran sus espacios privados.
La respuesta no consiste en imponer una gran sala común. El estudio retira parte del forjado existente para crear un vacío de doble altura en el centro y reorganiza a su lado una escalera más amplia. Desde allí, movimientos y miradas conectan ambas plantas sin obligar a que todos compartan la misma estancia.
Las ampliaciones sucesivas habían oscurecido el núcleo de la casa. La rehabilitación introduce mayores superficies acristaladas, lleva luz natural a zonas profundas y enmarca las copas del jardín. La vegetación deja de funcionar como fondo exterior y vuelve a ser referencia desde los recorridos interiores.
La escalera asume una función social precisa. Al hacer visibles los desplazamientos diarios, produce encuentros casuales y mantiene percepción mutua entre niveles. Es una forma de convivencia menos programada que un salón central y más compatible con horarios y preferencias individuales.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗La clave. la intervención trabaja sobre relaciones, no solo sobre metros cuadrados. Privacidad y proximidad se organizan mediante visuales, luz y circulación; cada miembro dispone de territorio propio, pero la casa evita convertirse en cuatro apartamentos independientes.
Qué cambia. el vacío central corrige la acumulación de añadidos y devuelve una jerarquía al conjunto. En vez de borrar los 29 años de transformaciones, la operación identifica dónde retirar materia para que el edificio vuelva a respirar.
El reto será controlar ganancias térmicas y deslumbramiento en una ciudad cálida, además de mantener la nueva continuidad con el jardín. Grandes huecos deben coordinar sombra, ventilación y protección para no trasladar el problema a la climatización mecánica.
Prukpirom demuestra que ampliar una casa no exige llenar toda superficie disponible. A veces la operación decisiva es un vacío capaz de volver a conectar personas, plantas y paisaje.
