En Vught, Países Bajos, Natrufied Architecture completó Mowgli, un centro infantil de 1.550 metros cuadrados concebido como una casa del árbol extendida sobre un parque. El edificio se coloca entre ejemplares maduros y hace que el terreno, la vegetación y los recorridos formen parte del programa educativo.
La organización por niveles responde a las edades. Los niños más pequeños ocupan la planta baja, donde encuentran mayor protección y una salida inmediata al jardín. Los mayores suben a cotas que estimulan exploración y autonomía, pero también llegan al exterior gracias a un paisaje elevado que prolonga el suelo hasta las plantas superiores.
La arquitectura no separa juego interior y exterior mediante una única puerta. Terrazas, cambios de nivel y pendientes producen múltiples umbrales; el movimiento cotidiano se convierte en una forma de aprender distancias, texturas y riesgos controlados. La masa se fragmenta para conservar una escala próxima a los niños.
La estructura y los acabados recurren a materiales biobasados: madera contralaminada, forjados huecos Lignatur y revestimientos de madera con colores y texturas distintas. Además de reducir la dependencia de sistemas minerales, estos materiales ofrecen superficies cálidas y acústicamente más amables para un uso intenso.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗La clave. el edificio se ajusta a los árboles existentes en vez de tratarlos como decoración posterior. Una haya cobriza madura, un alerce y otros ejemplares estructuran vistas, sombras y zonas de juego. Esa decisión protege biodiversidad y también hace que el paisaje cambie con estaciones y crecimiento.
Por qué importa. muchos centros infantiles concentran la seguridad en interiores herméticos y patios controlados. Mowgli propone otra lectura: la protección puede coexistir con acceso real a naturaleza, siempre que arquitectura, supervisión y pedagogía se diseñen juntas.
El desempeño deberá comprobarse en la gestión diaria: mantenimiento de madera, control acústico, accesibilidad entre cotas, vigilancia sin barreras excesivas y cuidado del suelo alrededor de las raíces. El proyecto prepara la relación, pero la operación decidirá si el bosque sigue siendo parte activa del aprendizaje.
Mowgli convierte una imagen reconocible —la casa del árbol— en una infraestructura educativa completa. Su aportación está en ofrecer a cada edad un grado distinto de refugio y aventura sin perder la continuidad con el paisaje.
