Oneness School reúne 8.000 m² en Nonthaburi, al norte de Bangkok, dentro de un territorio expuesto a lluvias intensas e inundaciones. Imaginary Objects evita resolver el problema con un único podio continuo: cada edificio se apoya sobre un montículo circular que modifica localmente la cota.

Las aulas se orientan para reducir la radiación directa y captar ventilación cruzada. Aleros amplios, patios cubiertos y corredores exteriores construyen transiciones habitables entre interior y paisaje.

El conjunto incorpora arrozales, pequeños bosques, jardines comestibles y áreas de juego natural desarrolladas con Terra Incognita. El agua, la producción vegetal y la biodiversidad aparecen como parte de la experiencia educativa, no como decoración periférica.

La lección para otros equipamientos es precisa: elevar no significa aislarse del suelo. Una sección resistente al agua puede mantener accesos, sombra y continuidad con el exterior si topografía, drenaje y programa se proyectan juntos.

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La pregunta

¿Qué aporta una elevación fragmentada frente a una plataforma única?

Permite que el agua circule y que el terreno siga funcionando como paisaje. También crea patios y recorridos a distintas cotas, aunque exige garantizar accesibilidad y evacuación en cada edificio.