SO Arquitetura convirtió en Atalhada, isla de São Miguel, un almacén de 13 m² de huella en una casa de 35 m². La estrategia crece en altura donde la parcela no permite expandirse.
La sala, la cocina y el área de trabajo ocupan el nivel superior, más luminoso y próximo a las vistas del mar. Una escalera compacta de metal perforado deja pasar luz y mantiene continuidad visual.
Concreto visto, madera clara, marcos negros y cerámica oscura construyen una paleta reducida que hace legible cada nivel sin recargar el espacio.
La casa no pretende ocultar su tamaño. Utiliza la sección, la luz y la precisión del mobiliario para convertir la limitación en una secuencia doméstica completa.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗