El antiguo beaterio de Hasselt, hoy el mayor espacio verde del centro histórico, deja de funcionar como recinto cerrado y se incorpora a la vida pública. Bovenbouw rehabilita 3.800 m² de casas y jardines para un programa universitario abierto a estudiantes, vecinos y visitantes.
La huella de la iglesia desaparecida se reconstruye como espejo de agua. El vaso puede vaciarse y convertirse en escenario, una decisión que hace visible la memoria del edificio sin congelar el espacio en una única condición.
En una esquina, un mirador de treinta metros recupera aproximadamente la altura que tuvo la iglesia y vuelve a marcar el conjunto en el perfil urbano. La nueva pieza declara su contemporaneidad, pero utiliza posición y escala para restablecer una relación perdida.
Las casas adosadas conservan una secuencia de patio colectivo, huertos compartidos y habitaciones pequeñas. Reparar balaustradas, escaleras, ventanas y puertas tuvo prioridad sobre sustituirlas; ladrillo local, roble, arcilla y piedra azul mantienen continuidad material.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗El proyecto enseña que la reutilización patrimonial puede aceptar intensidades distintas. Un jardín soporta uso público, una casa permite estudio concentrado y una ruina puede transformarse temporalmente sin exigir que todo el conjunto funcione como museo.
