El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires confirmó que Taller Frida Escobedo diseñará su ampliación bajo Plaza República del Perú. El anuncio coincide con el 25.º aniversario del MALBA y plantea una operación urbana además de museística: crecer debajo del espacio público para duplicar la superficie de exposición sin ocupar el parque.

El programa incorpora salas para exposiciones temporales, un auditorio, espacios multipropósito, talleres, depósitos y oficinas. Una plaza-patio exterior y nuevas conexiones con el edificio existente reorganizarán la llegada y permitirán aproximarse al museo desde más de una dirección.

La necesidad de ampliar se intensificó con la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, centrada en arte latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX y contemporáneo. La institución no solo necesita más metros cuadrados: debe alojar programas educativos, cine, literatura y actividades públicas que desbordan la lógica de una sala convencional.

La decisión de construir bajo la plaza evita reducir el área verde y convierte la cubierta en parte del espacio urbano. El proyecto busca que el museo deje de funcionar como una pieza aislada y que su perímetro establezca relaciones más abiertas con las calles y con Plaza Perú.

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El desafío técnico será hacer compatible una infraestructura cultural compleja con un espacio público vivo sobre ella. Iluminación, evacuación, accesibilidad, climatización, impermeabilización y logística de obras deberán resolverse sin que la ampliación se perciba como un subsuelo residual.

Taller Frida Escobedo llega al encargo con experiencia reciente en grandes instituciones culturales. El estudio trabaja también en el ala Tang del Metropolitan Museum de Nueva York y participa en la renovación del Centre Pompidou encabezada por Moreau Kusunoki.

La propuesta desplaza el gesto icónico desde la forma exterior hacia la sección. Su ambición depende de cómo el descenso, los patios, la luz y las circulaciones hagan legible la continuidad entre museo, jardín y ciudad.

Para Buenos Aires, la operación puede activar culturalmente un espacio público estratégico. También obliga a discutir cómo se gestionará la plaza durante la obra y qué grado de uso cotidiano conservará una vez inaugurado el conjunto.

El calendario anunciado sitúa la apertura entre finales de 2029 y comienzos de 2030. Hasta entonces deberán definirse el proyecto ejecutivo, la financiación, las autorizaciones y la secuencia constructiva.

La importancia del anuncio no está solamente en que el MALBA crezca. Está en que una institución latinoamericana ensaye una expansión donde la arquitectura nueva no reemplaza al espacio público, sino que intenta reforzarlo.