La nueva pasarela Kay Kay de Monkul se inserta en el humedal costero de Monkul, en Carahue, Chile. Gonzalo Verdugo y Carlos Seguel Arquitectos proyectan un recorrido elevado de madera con tres puntos de observación para acercarse al agua sin abrir caminos pesados.

El trazado es accesible y se separa del terreno para permitir el movimiento del agua y reducir la compactación. La construcción se plantea como reversible: sus piezas pueden retirarse con menor alteración que una plataforma mineral permanente.

El proyecto se desarrolla dentro de un sitio Ramsar de gran biodiversidad y en relación con la comunidad Mapuche-Lafkenche Mateo Nahuelpan. Esa condición convierte la visita en un asunto de manejo territorial, memoria y transmisión cultural, además de turismo.

La arquitectura mínima es valiosa cuando hace visible un paisaje sin consumirlo. Aquí la medida del éxito no será únicamente cuántos visitantes recibe, sino cómo controla carga, mantenimiento y comportamiento durante crecidas.

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La pregunta

¿Qué significa que una pasarela sea realmente reversible?

Que apoyos, uniones y materiales permitan desmontarla sin dejar una infraestructura equivalente a una cimentación permanente. También implica planificar inspecciones y reposiciones para que la ligereza no reduzca seguridad.