ZEIA Studio proyectó en Jilava un jardín infantil no formal impulsado por Casa Bună y construido con apoyo de voluntarios. Atiende a niños romaníes de familias desfavorecidas y busca pertenecer también a la comunidad.
Sus autores evitan la imagen de una casa reducida o una institución domesticada. El volumen compacto se entiende como ciudadela: una presencia reconocible y resistente que puede ser apropiada por quienes la usan.
En planta baja, una gran sala admite comedor, clases y encuentros y se prolonga hacia el huerto. Un nivel intermedio recibe funciones cambiantes y la cubierta contiene juego colectivo y lugares de retiro.
La flexibilidad no depende de dejar todo vacío, sino de combinar espacios con grados distintos de apertura, escala e intimidad para que educación y vida comunitaria puedan alternarse.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗