En el sur de Bahía, Daniel Fromer proyectó Ība House sobre una parcela de algo más de 5.000 m² que el paisajista Rodrigo Oliveira leyó como un anfiteatro natural. La vivienda, de 700 m², se orienta hacia el paisaje y el atardecer.
La casa se acomoda entre vegetación existente y jardines diseñados, manteniendo la forma original del terreno como referencia. En lugar de producir una plataforma indiferente, la topografía organiza vistas, recorridos y cotas.
La relevancia del proyecto está en entender el paisaje como estructura previa. Su calidad dependerá de que jardín, drenaje y mantenimiento conserven esa relación a medida que la vegetación y el uso doméstico cambien.
