La inversión en inteligencia artificial puede aumentar demanda y gasto antes de producir mejoras medibles de productividad, según la advertencia de la economista Silvana Tenreyro recogida por Reuters.

En ese intervalo, empresas compiten por chips, memoria, electricidad, centros de datos y personal especializado. Una oferta rígida puede elevar costes en vez de reducirlos.

La expectativa de eficiencia también impulsa inversión adelantada. Las compañías compran equipos y capacidad para no quedarse atrás aunque todavía no sepan qué procesos producirán un retorno estable.

Para estudios creativos, la IA no debe presupuestarse únicamente como ahorro de horas. Suscripciones, ordenadores, almacenamiento, formación y energía pueden encarecerse mientras las ganancias dependen de reorganizar el trabajo.

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La advertencia no afirma que la productividad nunca llegará. Señala que sus beneficios pueden aparecer más tarde que la presión inicial sobre recursos limitados.

El dato. se trata de un análisis sobre riesgos y secuencia temporal, no de una previsión única de inflación. El resultado dependerá de inversión, capacidad, adopción y política monetaria.

La pregunta

¿La IA abaratará el trabajo creativo?

Puede reducir algunas tareas, pero también crea nuevos costes y demanda de infraestructura. El resultado depende de si la productividad real supera el precio de herramientas, equipos, energía y reorganización.