ZAV Architects amplió en Kuhsar, Irán, una villa de fin de semana diseñada originalmente por Firouz Firouz para convertirla en residencia permanente. La operación incorpora tres parcelas vecinas de huerto y una cadena de bóvedas coloreadas que negocia con los árboles existentes.

La ampliación suma alrededor de 200 metros cuadrados y se completó en 2025. En lugar de concentrar todo el programa en un volumen único, distribuye habitaciones y recorridos entre el paisaje productivo.

La apertura: el encargo no partía de una casa vacía ni de un solar neutro. Había una arquitectura previa con identidad y un sistema vivo de árboles, sombras y distancias que no podía tratarse como decoración.

La respuesta utiliza bóvedas de mampostería y geometrías curvas. Su repetición da unidad al conjunto, mientras variaciones de color y orientación distinguen espacios y ajustan las aperturas al huerto.

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La clave está en ampliar sin convertir lo existente en fondo. La casa original permanece legible y los nuevos cuerpos se aproximan como otra etapa de ocupación, no como una corrección que borra la primera.

El proyecto fue dirigido por Mohamadreza Ghodousi, Fatemeh Rezaei, Golnaz Bahrami, Mahmoud Ganji y Mahdi Rabei. La construcción general estuvo a cargo de EOT.

Por qué importa. muchas ampliaciones residenciales consumen el jardín para maximizar superficie interior. Gelareh House acepta que los árboles condicionen implantación, recorridos y forma de las habitaciones.

La bóveda aporta inercia y una escala doméstica reconocible, pero aquí evita una lectura nostálgica. El color y la sucesión espacial convierten la técnica en un lenguaje contemporáneo.

En cifras. 200 metros cuadrados de ampliación, tres parcelas de huerto incorporadas y una intervención terminada en 2025 en Kuhsar.

La distribución fragmentada tiene consecuencias cotidianas. Moverse entre piezas obliga a reconocer clima, estaciones y exterior; la casa permanente conserva parte del ritmo abierto de la antigua residencia de fin de semana.

El límite del gesto será el mantenimiento. Mampostería, impermeabilización, encuentros con la obra existente y cuidado del huerto deben funcionar como un sistema único durante años.

Qué cambia. el proyecto deja de tratar la expansión como adición de metros y la entiende como reorganización de relaciones entre vivienda, memoria y suelo cultivado.

La intervención también muestra que la reutilización no siempre exige mimetismo. La nueva arquitectura puede ser inequívocamente distinta y, al mismo tiempo, respetar la lógica espacial que encontró.

Qué viene ahora. el uso permanente pondrá a prueba si la dispersión de piezas produce una vida doméstica rica sin volver ineficientes los recorridos. Esa tensión es precisamente lo que hace relevante al proyecto.