Corte Renèe transforma dos edificios agrícolas del siglo XIX, cerca del lago de Garda, en un pequeño complejo de hospitalidad.
La intervención debía incorporar torre de acceso, huecos, particiones, mobiliario, escaleras, aislamiento e instalaciones sin borrar la textura de los muros de piedra.
Bricolo Falsarella evitó que las piezas industriales aparecieran excesivamente precisas frente a la irregularidad de lo existente.
El estudio redactó un manual de 32 reglas para hacer visibles los procesos de construcción, aceptar imperfecciones y reducir revestimientos superpuestos.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗El resultado distingue lo nuevo de lo antiguo, pero los relaciona mediante una misma radicalidad material y una atención explícita a cómo está hecho cada elemento.
