China ha presentado medidas para reducir la venta de viviendas antes de terminar su construcción. Las hipotecas se concederían después de finalizar los edificios y los gobiernos locales impulsarían la venta de unidades ya terminadas.
Cada proyecto tendría un banco principal encargado de supervisar la financiación. El plazo hipotecario máximo también podría ampliarse de 30 a 40 años.
El modelo actual permite que el dinero de los compradores financie parte de la obra. Cuando un promotor entra en dificultades, quienes ya pagan una hipoteca pueden quedar vinculados a una vivienda paralizada.
Exigir la terminación antes del crédito protege al comprador, pero aumenta el capital inicial que necesita el promotor. Las empresas con más liquidez podrían ganar ventaja frente a operadores pequeños.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗La prueba será comprobar si la reforma reduce proyectos inacabados sin encarecer todavía más el acceso a la vivienda ni concentrar el mercado.
¿Quién asume el riesgo cuando se deja de vender sobre plano?
Una parte mayor pasa al promotor y al banco, que deben financiar y supervisar la obra antes de cobrar al comprador. Eso protege al hogar, pero exige más capital inicial.