El Rike Park Music Theatre and Exhibition Hall, conocido como Rike Tubes, está siendo demolido en Tiflis. El complejo de 10.000 m² fue diseñado por Studio Fuksas y construido entre 2011 y 2012.

Sus dos grandes tubos metálicos se convirtieron en una imagen inmediata de la ciudad, pero el edificio permaneció incompleto y casi sin uso. La ausencia de programa dejó su arquitectura expuesta a un juicio esencialmente político y estético.

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El Gobierno georgiano sostiene que el edificio desfigura el paisaje histórico. Quienes se oponen a la demolición ven, en cambio, la pérdida de una pieza que ya documentaba una etapa concreta de modernización.

El caso muestra que un edificio reciente puede ser vulnerable incluso cuando no presenta un problema estructural. El cambio de gobierno, de gusto o de relato urbano puede ser suficiente para convertirlo en residuo.

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La discusión útil no consiste en decidir si el Rike Tubes es bello. Consiste en preguntar qué procesos de evaluación, reutilización y debate público deberían preceder a la desaparición de una obra de esta escala.

La pregunta

¿Cuándo empieza un edificio reciente a merecer protección?

No existe una edad automática. El caso de Tiflis demuestra que la evaluación debería considerar autoría, significado social, posibilidad de reutilización y coste material antes de reducir la decisión a una preferencia estética.