Arbër Sadiki y Gëzim Sadiku construyeron Sejace House en una parcela rural de 3.309 m² cerca de Bujanovac, al sur de Serbia. La vivienda terminada en 2025 concentra 90,4 m² dentro de un volumen de ladrillo y hormigón rojo.

La masa cúbica se abre mediante pocos gestos: una entrada vertical retraída, perforaciones decorativas que aportan luz y ventilación, y un gran balcón en la planta superior orientado hacia campos y montañas.

Ladrillo visto, superficies de hormigón y mobiliario contenido continúan en el interior. La textura material evita añadir una segunda capa decorativa y relaciona la casa con técnicas y colores reconocibles del territorio.

Un tilo, varios pinos y la vegetación espontánea de la ladera permanecen próximos a los muros. La casa no intenta desaparecer, pero usa su posición y sus huecos para que el paisaje siga siendo la referencia dominante.

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La escala pequeña vuelve legible cada decisión. Cuando hay pocos metros, una terraza profunda y una fachada porosa pueden aportar más calidad que multiplicar habitaciones interiores.