Loungueira House sustituye una construcción frágil y en mal estado por una vivienda familiar de 90 m² en Funchal. Pontoatelier concentra la nueva pieza dentro de los retranqueos permitidos y conserva un guayabo existente como referencia del terreno.
La compactación permite obtener la mayor superficie posible sin dispersar ocupación. En una parcela pequeña, estructura continua, huecos y circulación deben trabajar juntos para que el volumen no se sienta como una suma de habitaciones aisladas.
La casa muestra que preservar un árbol puede orientar el proyecto completo. Esa decisión mantiene sombra, memoria y espacio exterior, y evita que la eficiencia de la planta se consiga a costa de borrar todo lo que ya hacía habitable el lugar.
