Australia ha aprobado un sistema que grava con el 2,5% de sus ingresos publicitarios locales a las grandes plataformas que no alcancen acuerdos suficientes con medios.

La medida afecta a empresas con más de 250 millones de dólares australianos de facturación publicitaria nacional. Para evitar el gravamen deberán mantener acuerdos con al menos ocho organizaciones periodísticas.

Meta, Google, TikTok y LinkedIn aparecen entre las compañías potencialmente alcanzadas por la ley. El mecanismo no fija directamente cuánto debe recibir cada medio: crea un coste por no negociar.

La discusión importa también a publicaciones pequeñas de arquitectura, diseño y cultura. Las plataformas distribuyen sus enlaces y venden publicidad alrededor de la atención que ese contenido ayuda a producir.

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El riesgo es que el sistema beneficie principalmente a grupos capaces de negociar a gran escala. La diversidad informativa dependerá de si los acuerdos incluyen medios locales, especializados e independientes.

El dato. el 2,5% funciona como incentivo tributario cuando no se cumplen las condiciones de acuerdos. No es un pago automático distribuido de forma idéntica entre todos los medios.

La pregunta

¿Puede una tasa conseguir que las plataformas sostengan el periodismo que distribuyen?

Puede obligarlas a negociar, pero la calidad del resultado dependerá de quién recibe los acuerdos y con qué transparencia. Financiar noticias no equivale a proteger pluralidad si el dinero se concentra en pocos grupos.