aa Market nació sobre el estudio de Vari Architects como un lugar para comer, tomar té, reunirse y detenerse. Después creció hasta ocupar 4.000 m² en la parte superior de un edificio del parque industrial Zhongrui Liangjiang.
La estructura existente tenía unos seis metros de altura, vigas y pilares de hormigón vistos, instalaciones expuestas y un borde de cubierta relativamente cerrado.
En vez de introducir un centro comercial convencional, el proyecto reparte la altura en dos niveles interiores y convierte la parte superior en jardín.
La planta baja funciona como calle pública; un corredor elevado propone un recorrido más lento y el jardín introduce luz, aire y vegetación dentro de una sección que podía haber quedado completamente cerrada.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Una plaza de aproximadamente ocho metros, una calle peatonal de 2,4 y caminos más estrechos alternan expansión y compresión. Tiendas, escaleras y zonas de descanso forman un recorrido continuo.
El proyecto conserva hormigón, tuberías y huellas de obra. Las nuevas piezas de acero, madera recuperada, vidrio y vegetación no intentan disfrazar la estructura como un decorado industrial.
Abrir huecos para un árbol, sostener jardineras y añadir suelo exige revisar cargas, impermeabilización, ventilación y seguridad contra incendios. La imagen informal depende de una coordinación muy precisa.
El interés del mercado está en permitir que el comercio comparta espacio con actividades que no producen una compra inmediata. La azotea se convierte en interfaz pública, aunque continúe siendo administrada por un operador privado.
El dato. Vari Architects ha transformado una cubierta industrial de Chongqing en aa Market, un mercado de 4.000 m² organizado como calle, corredor elevado y jardín.
Crédito de imagen: aa Market, IN-FIELD Studio. Archivo publicado por ArchDaily a 2.000 × 1.333 px.
¿Un espacio comercial puede comportarse como espacio público?
Puede aproximarse si permite atravesar, encontrarse y permanecer sin que cada gesto exija consumir. Pero su carácter público seguirá dependiendo de reglas de acceso, horarios y decisiones privadas que la arquitectura por sí sola no garantiza.

