El parque Zamalanda recupera 85.551,86 m² de la ribera del Nervión junto al antiguo muelle de Portu, en Barakaldo. El lugar conservaba las huellas de la acería de la Compañía Franco-Belga y una gran discontinuidad entre la ciudad y el agua.
Un cajón ferroviario cruza el terreno en diagonal y lo dividía en dos fragmentos sin conexión. Burgos & Garrido y TYPSA responden con una topografía nueva que permite atravesar esa fractura en lugar de ocultarla.
La intervención organiza tres franjas. Arriba aparece una terraza arbolada con vistas; en medio, una ladera de vegetación más libre absorbe el desnivel; abajo, una gran campa llega hasta el paisaje de la ría.
La campa evita una programación rígida. Caminos entre praderas permiten jugar, caminar, pedalear, celebrar o simplemente ocupar el espacio sin que cada actividad necesite una pieza específica.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Esa indeterminación es una decisión de proyecto. En un antiguo suelo industrial, dejar capacidad de cambio puede ser tan valioso como instalar equipamientos que fijan de antemano quién usa el parque y cómo.
La ladera naturalizada necesitará una gestión coherente con su idea de jardín en movimiento. La biodiversidad no depende solo de plantar: también de riego, siega, suelos, especies y tiempo.
El parque cose conexiones territoriales y vuelve visible la relación entre Barakaldo y el Nervión. Su éxito se medirá por la continuidad peatonal y ecológica, no únicamente por la superficie verde añadida.
El dato. la obra se desarrolló entre 2021 y 2025. La fotografía y los datos utilizados corresponden al parque exacto y a la documentación del equipo autor.
¿Qué debe conservar un parque cuando transforma suelo industrial?
No necesita congelar cada huella, pero sí explicar la topografía, las infraestructuras y los usos que produjeron el lugar. La memoria puede permanecer en la sección y en las conexiones, no solo en objetos conmemorativos.
