Wild Pond Villa reemplaza una modesta cabaña de los años setenta destruida por un incendio en Potton, Quebec. La nueva casa de 2.700 pies cuadrados debía conservar la huella previa para mantener los derechos existentes dentro de la zona de protección de la ribera.
La restricción convierte la reconstrucción en un ejercicio de precisión. El proyecto no parte de un terreno libre: debe negociar memoria doméstica, normativa costera y vistas hacia el paisaje de los Eastern Townships.
Su interés reside en transformar una pérdida sin borrar las condiciones que daban valor al lugar. La atmósfera mediterránea buscada por la propietaria se adapta a un clima canadiense y a una implantación que la regulación ya no permitiría trasladar libremente.
