Collectif MAGMA construye en una cresta rural de Lunano, Italia, una torre de seis metros que reinterpreta las antiguas torres de piedra visibles en el paisaje. La instalación forma parte del Festival di Microarchitettura y ocupa solo 10 m².

La estructura recuerda el andamio utilizado para levantar fábricas de mampostería. En lugar de cerrar ese esqueleto con un muro pesado, el estudio suspende pequeñas tablillas de madera en cuerdas de yute.

La piel se mueve con el viento y altera continuamente la lectura del volumen. Corona y puertas permanecen fijas; el resto oscila entre cerramiento y transparencia, haciendo visible la fragilidad.

La estabilidad proviene de la acumulación de elementos pequeños: travesaños en voladizo, arriostramientos y diagonales controlan torsión y cargas laterales. La forma es consecuencia directa del ensamblaje.

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El sendero conecta el convento de Monte Illuminati con la Torre Lunano, dos marcas históricas del territorio. La nueva pieza agrega una presencia temporal y ligera a esa red.

La clave. el concurso exigía autoconstrucción y una cantidad limitada de madera. La restricción convierte cada unión y repetición en una decisión visible.

La torre muestra que el patrimonio puede activar obra contemporánea sin copiar su apariencia. Frente a la piedra, ofrece una memoria móvil, reparable y construida colectivamente.