Veil House se sitúa entre robles negros y tupelos en el extremo noroeste de Martha's Vineyard. Turkel Design proyectó la vivienda de una sola planta para una médica y una artista dentro de un paisaje costero protegido.
La normativa de Aquinnah limita a un 50 % la superficie acristalada de la fachada orientada al océano. En vez de repartir huecos pequeños de manera fija, el proyecto incorpora grandes pantallas de madera capaces de deslizarse.
Al mover una pantalla aparece una ventana y otra queda cubierta. La casa cambia su relación con el mar según la hora, el clima y la ocupación, manteniendo el límite total exigido por el código.
El espacio entre vidrio y pantallas forma un recorrido protegido que funciona como porche, filtro solar y lugar de transición. La regulación deja de ser una cifra aplicada al final y se convierte en el principal dispositivo doméstico.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗La solución también exige una lectura práctica: guías, herrajes y madera exterior deberán resistir sal, viento y uso repetido. La flexibilidad solo permanece si el mecanismo puede mantenerse durante toda la vida del edificio.
¿Una restricción normativa puede mejorar el proyecto?
Sí, cuando se interpreta como problema espacial y no solo como límite. La fachada móvil cumple el porcentaje de vidrio y, al mismo tiempo, crea sombra, privacidad y una nueva habitación exterior.
