Madras Spaces ha construido en V. Thuraiyur, cerca de Tiruchirappalli, una vivienda rural de 92 m² rodeada por campos. El solar estrecho impulsa una casa contenida hacia fuera y más abierta al atravesarla.

Los muros portantes son de ladrillo visto y descansan sobre una cimentación de mampostería de piedra. Material, estructura y acabado coinciden, reduciendo capas añadidas.

Una cubierta principal de hormigón utiliza la cantidad necesaria para el refugio estructural. Sobre ella se recupera una antigua cubierta de teja Mangalore que protege y devuelve una silueta reconocible al paisaje.

Las celosías de ladrillo —jaalis— filtran el sol, reducen deslumbramiento, permiten ventilación pasiva y conservan privacidad. No son un aplique ornamental: trabajan simultáneamente como límite climático y social.

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La planta baja funciona como un campo continuo capaz de cambiar con las horas. Patio, estancia y cocina se conectan mediante puertas y contraventanas recuperadas.

La construcción recurre a mano de obra, materiales y técnicas locales. Esa decisión vincula sostenibilidad con conocimiento disponible, reparación futura y economía del lugar.

La casa no intenta maximizar vidrio ni vistas panorámicas. Construye apertura mediante profundidad, sombra y secuencia, una respuesta especialmente útil en un clima cálido.

El dato. la vivienda se terminó en 2025 y mide 92 m² según la ficha del proyecto. Las fotografías utilizadas son de Syam Sreesylam y representan la obra exacta.

La pregunta

¿Puede una fachada ser abierta y privada al mismo tiempo?

Sí, si la apertura se diseña por capas. Profundidad, tamaño de perforación, sombra y distancia permiten mover aire y luz sin convertir el interior en escaparate.