The Temple aparece en Islandia como una estructura exterior de aproximadamente 18 metros de largo por 14 de ancho, construida en hormigón arquitectónico visto.
La obra no cierra un interior convencional: organiza límites, aperturas y recorridos para que el clima y el horizonte permanezcan presentes.
Su condición de escultura habitable depende de esa exposición. Viento, lluvia y luz no son amenazas externas, sino materiales que completan el recinto.
