Jesper Kusk Arkitekter completó en Valby, Copenhague, un taller de cerámica de apenas 13 m². La pieza ocupa una esquina del terreno, entre vegetación y bajo un manzano, con la fachada sur visible desde la llegada.
Durante el día, los vidrios reflejan el jardín y reducen la presencia del pequeño volumen; al anochecer, la relación se invierte y el taller ilumina su entorno. La fachada funciona así como un cambio de estado entre trabajo interior y paisaje doméstico.
El proyecto demuestra cuánto puede hacer una construcción mínima cuando orientación, luz y posición se deciden con precisión. En vez de competir con el jardín, el taller usa sus ciclos para ganar espacio perceptivo.
