El Ayuntamiento de Tiflis autorizó desmontar el complejo cultural proyectado por Studio Fuksas.
La decisión revela una paradoja: una inversión pública completa puede desaparecer sin haber cumplido nunca su función.
Antes de demoler, la discusión debería hacer visible cuánto costó construir, por qué nunca abrió y qué alternativas de reutilización fueron evaluadas.
