La nueva legislación federal intenta reducir parte del tiempo regulatorio necesario para producir vivienda asequible.
El efecto no será inmediato: los permisos de vivienda unifamiliar descendieron en junio y la capacidad adquisitiva continúa limitando la demanda.
La regulación puede desbloquear producción, pero no sustituye una política coordinada de suelo, financiación, transporte y costes de construcción.
