RCR Arquitectes trabajó por primera vez en El Molí de l’Estany a comienzos de siglo y ha completado una nueva etapa para sus actuales propietarios. El conjunto se encuentra en Llagostera, Girona, dentro de un paisaje modelado por el agua y por la antigua actividad del molino.

La construcción histórica de piedra conserva su presencia, mientras un pabellón horizontal de acero y vidrio ocupa el lugar del estanque. Lamas metálicas, reflejos y cambios de cota regulan la relación entre habitaciones, jardines y superficie de agua.

La planta alta concentra los espacios diurnos y la inferior integra alojamiento y una piscina interior de granito oscuro. La conexión con el molino evita que el volumen nuevo funcione como objeto autónomo.

El proyecto muestra una rehabilitación en la que el patrimonio no se reduce a la pieza construida. Canales, estanques, vegetación y recorridos forman parte del documento existente y condicionan el programa contemporáneo.

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La pregunta

¿Qué se conserva cuando el valor patrimonial está también en el paisaje?

No basta con restaurar muros. Hay que mantener relaciones: cómo llega el agua, desde dónde se ve, qué cotas conecta y qué recorridos explican el funcionamiento histórico del lugar.