Habitat Architects ha reformado en Taoyuan una vivienda de 119 m² para un coleccionista de arte. El proyecto se plantea como laboratorio doméstico donde obras, muebles y vida cotidiana puedan cambiar sin competir con una decoración fija.

El techo de hormigón queda expuesto con sus irregularidades. En vez de ocultar la estructura con otra capa, el proyecto la convierte en el fondo frío y continuo de la casa.

Grandes superficies de contrachapado de pino introducen tactilidad y calor. El contraste no intenta homogeneizar materiales: hace legible qué parte existía y qué parte reorganiza el interior.

Puertas plegables translúcidas sustituyen varias particiones rígidas. La luz atraviesa los límites y permite abrir o cerrar estancias según una exposición, una visita o la rutina diaria.

PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_
01 / 02

Las paredes funcionan como fondos silenciosos. Objetos verdes y rosas aportan color sin fijar una composición permanente, de modo que el arte pueda cambiar de posición y de escala.

La estrategia ambiental se basa en la contención: conservar tejido existente, evitar revestimientos innecesarios y permitir que el uso deje marcas. Reducir material también reduce aquello que deberá retirarse en la próxima reforma.

La adaptabilidad es espacial y temporal. Un interior capaz de cambiar sin obra pesada prolonga su utilidad y admite que la colección y la vida del propietario no permanecen inmóviles.

El dato. la obra corresponde a 2026 y las fotografías son de Studio Millspace. La sostenibilidad descrita es una estrategia de proyecto; no equivale por sí sola a una certificación de desempeño.

La pregunta

¿Puede una reforma sentirse terminada sin cubrir todas las superficies?

Sí. Terminar no significa ocultar: significa que estructura, luz, juntas y materiales pueden convivir con claridad. Dejar una capa visible es una decisión precisa cuando mejora uso, mantenimiento y capacidad de cambio.