El paseo marítimo de Comillas deja de tratar la arena como un residuo que debe retirarse. El proyecto de Héctor Navarro y arkhitekton la acepta como parte del sistema costero y construye una transición continua entre ciudad y playa.
La intervención ocupa 2.375 m² y amplía el recorrido hasta aproximadamente doce metros en algunos tramos. Dos franjas organizan el frente: continuidad peatonal junto a la balaustrada histórica y otra banda de plantación, estancia, accesos y servicios.
La arena se integra en pavimentos permeables y parterres inspirados en las dunas. Piedra caliza local define bordes y bancos, mientras los árboles existentes aportan sombra y conservan referencias del paseo anterior.
Qué cambia. el estacionamiento se reorganiza, los accesos a la playa se renuevan y aparecen kioscos, terrazas e iluminación. La obra ajusta movilidad, drenaje, descanso y relación con el agua.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗El Gobierno informó una inversión de 700.000 euros dentro del Plan de Sostenibilidad Turística de Comillas. Esa escala obliga a evaluar la intervención como infraestructura pública y no solo como paisaje.
Por qué importa. en muchos litorales la arena se combate con limpieza constante y superficies duras. Comillas propone que los procesos costeros sean visibles y que la vegetación ayude a moderar viento, escorrentía y movimiento de sedimentos.
El siguiente invierno será una prueba más exigente que la inauguración. Estabilidad de plantaciones, mantenimiento y convivencia entre turismo, vecinos y dinámica marina dirán si el paseo funciona como borde vivo.
