Gondomar Urban Park convierte un terreno central de aproximadamente 20.000 m² que no cumplía función urbana en una gran área verde con programas de ocio y recreación.
Paulo Merlini arquitetos parte de un vacío para producir continuidad ecológica y espacio de uso diario. El parque debe ser accesible, resistente y capaz de admitir distintas velocidades: paseo, juego, descanso y encuentro.
Su importancia no depende de un edificio singular. Recuperar suelo libre en el centro urbano mejora la oferta de sombra, actividad y paisaje, siempre que el mantenimiento sostenga lo que el proyecto abre.
