Para el 76.º Festival Nacional de Plantación de Árboles de Japón, Yano Aoyama Architecture Design construyó en Matsuyama un pabellón de 80 metros cuadrados con cedro y ciprés de Ehime. Su encargo era temporal, pero la arquitectura se diseñó desde el comienzo para evitar que el final del evento se convirtiera en residuo.
El pabellón reúne trabajo de carpinteros, fabricantes de CLT y delineantes locales. Los paneles forman cubierta, graderíos y soportes mediante un sistema que podía montarse con precisión y desmontarse después. Incluso los recortes de fabricación se integraron en las escaleras.
La geometría produce sombra y organiza la mirada del público hacia la ceremonia sin ocultar el paisaje del recinto. La madera queda expuesta y permite leer uniones, espesores y dirección de las piezas, haciendo del sistema constructivo parte de la experiencia.
La clave. tras el festival, el conjunto se desatornilla y sus componentes se transforman en mobiliario para una escuela. El proyecto no promete una reutilización abstracta; define un segundo destino, dimensiones y usuarios antes de fabricar.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Por qué importa. la arquitectura temporal suele justificar una vida breve por su valor simbólico, aunque consuma recursos equivalentes a edificios duraderos. Diseñar la segunda vida modifica medidas, fijaciones, acabados y logística, y obliga a pensar el desmontaje como fase del proyecto.
El uso de madera local también sostiene una cadena productiva regional, pero no elimina el impacto. Transporte, adhesivos del CLT y número real de ciclos siguen siendo variables que deben documentarse para comparar esta solución con alternativas.
La prueba continuará después del evento: habrá que verificar cuántas piezas llegan efectivamente a la escuela, en qué estado y durante cuánto tiempo permanecen útiles. Esa trazabilidad completa el argumento circular.
Onodatesho demuestra que lo efímero puede ser preciso y responsable cuando la arquitectura incluye su desmontaje en el encargo. La permanencia ya no reside en la forma del pabellón, sino en la continuidad material.
