Óscar Escuder Arquitectura rehabilita el edificio del Intercambio de Orrios, en Teruel, una construcción vinculada a la tipología tradicional de lonja y ayuntamiento.

La intervención recupera los arcos de medio punto y reorganiza 325 m² para usos colectivos contemporáneos.

La planta baja vuelve a relacionarse con el espacio público. La logia funciona como umbral cubierto, lugar de paso y extensión de las actividades municipales.

El proyecto evita tratar el edificio pequeño como un objeto exclusivamente patrimonial. Su conservación depende de que recupere utilidad cotidiana.

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Rehabilitar aquí significa devolver actividad a la forma que originalmente justificó la arquitectura: un espacio abierto para intercambio y encuentro.

La pregunta

¿Qué conserva mejor un edificio municipal pequeño?

Un uso cotidiano compatible con su forma. La actividad mantiene el lugar visible, necesario y atendido.