En el núcleo histórico de Yazd, ciudad iraní declarada Patrimonio Mundial y situada al borde del desierto central, Harandi & Harandi Architects rehabilitó una vivienda de 400 años. Minoudar House funciona ahora como un hotel boutique de tres habitaciones.
La operación de 145 m² usa la conservación como motor del diseño. El programa de hospitalidad aporta un nuevo ciclo económico, mientras la pequeña capacidad limita la presión para subdividir o ampliar de forma agresiva la casa.
El equilibrio dependerá del mantenimiento y de la lectura rigurosa de materiales y técnicas locales. Reutilizar patrimonio no consiste en congelarlo: exige que instalaciones, confort y seguridad convivan con la materia que da sentido al lugar.
