Mikagecho House, en Nagoya, se reconoce por una planta que contradice lo que su volumen exterior anuncia. Solo una parte del interior se ocupa de manera convencional.
El vacío distribuye luz, amplía distancias y produce transiciones que una casa compacta normalmente elimina.
La decisión cuestiona la eficiencia como máximo aprovechamiento. Aquí el espacio no programado funciona como infraestructura climática y doméstica abierta a usos futuros.
