La arquitectura costera somete la madera a humedad, aire salino, radiación solar, tormentas y ciclos repetidos de mojado y secado.
La durabilidad natural o modificada reduce el riesgo de pudrición, pero no basta si las piezas cambian excesivamente de dimensión.
La estabilidad controla movimientos que abren juntas, deforman carpinterías o rompen acabados bajo exposiciones recurrentes.
Aleros, cámaras ventiladas, drenajes y encuentros que evitan retener agua son tan importantes como la especie o el tratamiento elegido.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗La conclusión es práctica: seleccionar madera para la costa exige diseñar un sistema completo de material, detalle, mantenimiento y vida útil.
