LILAC ocupa 44 m² en Lisboa y parte de una pregunta muy concreta: cómo preparar una casa pequeña para la variedad real de la vida diaria.

BUREAU organiza almacenamiento, uso y transición sin tratar la superficie limitada como una excusa para eliminar los rituales domésticos.

La flexibilidad aparece en la capacidad de cambiar entre escenas, no en una planta vacía. El proyecto usa muebles, aperturas y continuidad material para que cada espacio pueda hacer más de una cosa.

Su interés está en la precisión: cuando cada metro cuenta, un encuentro, una puerta o un armario pueden modificar por completo la sensación de amplitud.

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La obra demuestra que la vivienda compacta necesita más diseño, no menos, para ofrecer dignidad y margen de adaptación.