Las inundaciones del 29 de agosto dañaron o destruyeron cerca del 40 % de la Transcanyon Waterline, que lleva agua potable y protección contra incendios a más de 800 edificios históricos y equipamientos.

La tubería de 12,5 millas —20,1 kilómetros— quedó fuera de servicio cuando avanzaba un reemplazo de 208 millones de dólares. La obra estaba alrededor del 70 % y debía terminar su construcción principal en octubre.

El parque cerró alojamientos nocturnos e impuso restricciones severas. Todavía no está claro qué tramos nuevos resultaron afectados ni cuánto costará la reparación.

La red original ya sufrió una destrucción similar durante una inundación de 1966. El episodio muestra el desafío de renovar infraestructura crítica dentro de un paisaje remoto y expuesto.

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