IGArchitects proyectó House of Wall Forest para una pareja y su hijo en Tokio. El terreno, semejante a la pinza de un cangrejo, se abre hacia una vía verde al sur y se enfrenta a una torre eléctrica al este.
En lugar de imponer una retícula única, la casa utiliza un conjunto de muros-columnas de hormigón orientados con distintos ángulos. Cada pieza responde a una vista, un límite o una distancia y trabaja con las demás como sistema estructural.
Losas de geometría triangular y niveles intermedios se apoyan entre esos planos. La vivienda no se divide en cajas completas: la profundidad, los giros y las diferencias de cota permiten estar conectado y protegido al mismo tiempo.
La solución transforma la estructura en organización doméstica. Un muro no es solo soporte ni partición; también dirige el cuerpo, encuadra una abertura y retrasa la mirada desde la calle.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗La casa plantea una alternativa precisa al espacio abierto indiferenciado. La continuidad puede construirse con obstáculos y espesores si cada uno tiene una función espacial y resistente legible.
