Una nueva guía reúne 38 proyectos para leer la Ciudad de México como negociación continua entre historia profunda y mutación urbana. Las huellas acuáticas de Tenochtitlan, el Templo Mayor y la Catedral Metropolitana comparten territorio con los impulsos modernos y contemporáneos.

El siglo XX produjo una síntesis particular entre racionalismo estructural e identidad local: la integración plástica de Ciudad Universitaria, las cubiertas de Félix Candela y el brutalismo de Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky conviven con la escala íntima de Luis Barragán y Juan O’Gorman.

Más que una lista de iconos, el recorrido permite observar cómo cada época ocupa, transforma o contradice a la anterior. La ciudad se entiende mejor como estrato activo que como colección ordenada de estilos.