Bard Yersin Architectes transformó una granja del siglo XVIII en el centro histórico de Grandvillard, Suiza. El edificio original había contenido dos viviendas, pero una de ellas había desaparecido.

La intervención reconstruye esa unidad, rehabilita la casa conservada y crea dos apartamentos en la antigua ala agrícola. En total, el volumen vuelve a alojar cuatro viviendas dentro de una estructura rural existente.

La operación evita elegir entre congelar el granero o vaciarlo por completo. Distribuye nuevos usos donde la construcción puede aceptarlos y conserva la lectura del edificio como conjunto.

En poblaciones pequeñas, adaptar grandes granjas permite añadir vivienda sin consumir suelo y repartir el coste de mantener cubiertas, fachadas y estructura entre varios hogares.

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