La escuela de verano Thinking Hands convirtió en Eslovenia la propuesta ganadora de Chicken Coop of the Future en una estructura de madera a escala real. El diseño de Gerrit Müller-Scheeßel fue seleccionado entre 226 entradas y aloja diez gallinas en solo 10 metros cuadrados.

El volumen se eleva para proteger de humedad y depredadores, y puede desplazarse para evitar presión continua sobre una misma porción de suelo. Aberturas opuestas aportan luz y ventilación cruzada.

Participantes midieron, cortaron y montaron las piezas, ajustando uniones, revestimiento y secuencia de obra según las propiedades reales de la madera. La construcción funcionó como parte central del aprendizaje.

El resultado defiende una sostenibilidad basada en economía material, reparación y longevidad. Su prueba final no fue la representación del concurso, sino la ocupación cotidiana por los animales para los que fue diseñado.

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