FORVM organiza esta vivienda de 400 m² como una composición de tres volúmenes reconocibles. La pieza principal, acristalada y reflejante, reúne la vida común; un estudio autónomo se coloca sobre el garaje y un ala suspendida reserva los dormitorios.

La separación responde a la pendiente y a la vegetación existente. Cada cuerpo obtiene una orientación distinta y los recorridos exteriores, las cubiertas y el jardín se convierten en parte de la circulación doméstica.

La piscina y la terraza funcionan como plano común entre objetos de materialidad diferente. En lugar de ocultar el tamaño detrás de una forma única, el proyecto hace visibles sus programas y distancias.

La estrategia es útil para viviendas complejas: dividir puede mejorar privacidad y relación con el terreno, aunque exige medir cuidadosamente recorridos diarios, climatización y superficie de envolvente.

PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_